Un viaje de jueves mañana al parque, el Sol de pereza, los bastones y boinas mezclados con deportivas inútiles aplastando pits, petas. Mejor inundarse en el fado de Raquel Tavares y soñar Lisboa. Un millón de platos, vasos y ceniceros rodeando la música, un vacío, un frío de dentro. Una soledad que aplasta. Nada cambia como todo es cambiante. Un poco más de cafeína con gas, sin el, unas no tostadas con tomate, unos dibujitos, el mail. No aparecen ofertas de trabajo hoy, mañana tampoco. Hay en la mente más ganas de encontrar que en el cuerpo, que se sacia solo.
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